
MIGUEL ANGEL GUADILLA
Hay lugares que una ciudad nunca olvida, este es el caso de la Discoteca Siete Siete, Valladolid todavía no ha olvidado la tragedia que allí sucedió en 1996.
Estaba situada al final de la Calle Rondilla de Santa Teresa en el cruce ya con Paseo del Renacimiento. Era una de las más populares de la ciudad, por estar muy concurrida y por cerrar a altas horas de la madrugada, lo que permitía a los más trasnochadores rematar en el Siete Siete.
Pertenecía a la familia Arranz Sanz, que tenía otros negocios del estilo en la ciudad.
Era fin de semana, la noche del sábado la discoteca había estado muy animada y llegó la hora de cerrar. Cuando estaban cerrando solo quedaban dentro una empleada y dos clientes, y fue cuando a las 6.15 horas del domingo 6 de octubre de 1996 comenzó el incendio, no se sabe si por un cigarrillo o por un cortocircuito, el caso es que se convirtió en una ratonera en llamas.

Para acceder a ella había que bajar unas escaleras ya que se encontraba en el sótano del edificio.
Rápidamente avisaron a los vecinos del edificio por el humo que salía, y en pijama y con mantas se bajaron a la calle por miedo a que el incendio afectara gravemente al edificio.
Acudieron los bomberos, policía, sanitarios, periodistas, etc,.

Cuando parecía que el fuego ya estaba controlado, y a pesar del denso humo y la alta temperatura del interior, los bomberos decidieron entrar ya que les avisaron que quedaban dos personas dentro. Entraron y dos de ellos no volvieron a salir, falleciendo en acto de servicio: el sargento José Luis Vidal de 39 años y Juan Carlos Matarranz de 34. Además durante el incendio habían fallecido: la persona que atendía el guardarropa Lucía Escudero de 51 años y María del Carmen Velasco, una clienta de 37 años. También resultaron heridos el cliente Rafael Barca, gravemente con quemaduras en el 54 % de su cuerpo, pero que logró salir, y dos bomberos, uno con quemaduras leves.

La discoteca quedó totalmente destruida, los pisos del edificio sufrieron numerosos daños, así como los locales que estaban al lado del Siete Siete.
Según se informó cumplía todas las normas de seguridad vigentes en aquella época.
El Ayuntamiento declaró dos días de luto oficial. La capilla ardiente de los dos bomberos fallecidos se colocó en el edificio del Ayuntamiento y los funerales por ellos se celebraron en la Iglesia de San Benito el Real.

Dicen que más de tres mil personas acudieron entre el funeral y el entierro en el Cementerio Municipal del Carmen de Extramuros, entre ellas la Corporación Municipal y los miembros del Cuerpo de Bomberos.

Fuentes consultadas:
Hemeroteca de El Norte de Castilla – Artículo del 06-10-2016 de Liliana Martínez Colodrón
Artículo del Diario de Valladolid del 22-10-2022 de Alicia Calvo
Wikipedia
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