
MIGUEL ANGEL GUADILLA
De todos es conocido el negocio inmobiliario que se montó entre Valladolid y Madrid, con la ida y venida de la Corte, Francisco Gómez de Sandoval-Rojas y Borja, el famoso Duque de Lerma.
Bueno, pues una de sus casas, la conocida como Casa del Duque de Lerma, estaba situada en la hoy calle del Cardenal Mendoza, exactamente en el solar que ocupa el patio del Colegio de San José.
En 1600 el Duque pidió autorización para edificar su casa junto al convento de Belén y cerca de la Plazuela del Duque, pero cambió de idea y compró lo que hoy es el Palacio Real, aunque también adquirió las casas que estaban junto a la iglesia de Belén para reconstruirlas a su medida.

Estas casas habían sido edificadas en 1568 por el licenciado Hernando de Santiso, relator de la Chancillería, y estaban situadas junto a la iglesia del Convento de Belén de las Bernardas, siendo conocida como «la casa de Hijosdalgo». Allí estuvo el convento hasta 1882 que fue derribado para construir el Colegio de San José. La iglesia, dado su mal estado, fue derribada en 1930 siendo en ese momento la Parroquia de San Juan Bautista.
El licenciado perdió las casas por no poder pagar al convento la renta anual de 8.000 maravedís y 15 gallinas. El 2 de diciembre de 1597 pasó la propiedad al Convento de Belén, y este se la vendió el 11 de junio de 1600 al Duque de Lerma.

La casa constaba de entresuelo, principal, primer piso, segundo piso con buhardillas y un pequeño patio.
La portada de buen tamaño, formada por un arco de medio punto en piedra. También de piedra era la base de cimientos. Todo ello realizado en 1568 por el cantero Juan de la Lastra.
El principal tenía ventanales, mientras que en el primer piso estaban los balcones con rejería y adornos alrededor.

Aunque perteneciente al Duque de Lerma, lo cierto es que no se sabe si alguna vez habitó en ella, pues dado su cargo vivía en el Palacio Real.
La casa por testamento de 1604 pasó a su hijo mayor, el Marqués de Cea, y luego a los Duques de Medinaceli junto con el patronato del convento.

El Duque de Medinaceli de la época, estando el edificio necesitado de reparaciones, lo vendió en 1853 junto con el solar de los corrales y huerta, pasando a partir de ahí por distintos propietarios, hasta que fue derribada en el siglo XX.
Fuentes consultadas:
«Valladolid Recuerdos y Grandezas de Casimiro G. García-Valladolid
«Arquitectura y nobleza: casas y palacios de Valladolid» de Jesús Urrea
«Las Calles de Valladolid» de Juan Agapito Revilla, edición facsímil editada por Grupo Pinciano 1982.
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