Hablemos de Valladolid -95: «Calles, plazas y jardines. Plaza de las Batallas»

MIGUEL ANGEL GUADILLA

En el plano de Ventura Seco de 1738 vemos la zona donde luego estaría la Plaza de las Batallas. En aquel momento esta todo dentro de lo que fue el gran Prado de la Magdalena, solo estaban la Iglesia de la Magdalena, el Convento de las Huelgas Reales y unas pocas casas en el que hoy es la Calle Alamillos y Pólvora.

En el plano de Gonzalo Gómez realizado en 1952, vemos que en la misma zona  del Prado de la Magdalena, ya se ha construido el Antiguo Seminario (1885) en la calle Sanz y Forés, el Hospital Provincial (1889) en Ramón y Cajal, las casas de la calle Alamillos, el Convento del Corpus Christi (1887) y frente a él, el Anatómico Forense y el Pabellón de Infecciosos. Lo que sería la Plaza de las Batallas seguían siendo huertas, eso sí ya con la Esgueva en su nuevo cauce.

Hacia el año 1957 se empezaba a construir el entonces llamado Grupo 1º de Octubre, ese que las calles tienen nombres como Covadonga, Lepanto, Clavijo, Pavía, etc.

Eran casas del Ministerio de la Vivienda  en las que empezaron a vivir hacia 1960 muchos matrimonios jóvenes, la inmensa mayoría de clase obrera. 

En aquel momento, esa zona era casi el final de Valladolid por esa parte de la ciudad, hasta el punto que calles como Covadonga o Pavía terminaban cerradas con una tapia, que las separaba de las huertas que allí había y que abarcaban los terrenos que hoy ocupa la Plaza de las Batallas, llegando hasta la Esgueva en su actual cauce.

Tapia de la Calle Pavía en 1960, detrás de ella solo huertas, en poco tiempo se derribaría la tapia y se comenzarían a construir las casas que irían formando la Plaza de las Batallas, nombre que recibió por estar rodeada de calles con nombres de batallas célebres.

Los edificios de la plaza se fueron construyendo entre los años 1964 a 1967, hasta darle la forma actual. En la foto realizada hacia 1966, sacada desde la esquina de la calle San Quintín, se ve el esqueleto de los edificios en construcción y la tapia que todavía daba a unas huertas y a la Esgueva.

Durante unos años, cuando aún algunos de los edificios no estaban terminados y la plaza estaba sin adecuar, algunas veces se instalaba en verano un circo y también se hacía la hoguera la noche de San Juan, con maderas y viejos muebles que bajaban los vecinos. Ambos eran acontecimientos en el barrio que hacían que la futura plaza se llenara de familias para ver a los artistas cirquenses  o la hoguera que daba comienzo al verano.

Una vez terminados y habitados los edificios, llegó el tan esperado acondicionamiento de la plaza hacia el año 1969, con sus pequeños jardines, jóvenes árboles, y lo más importante, los bancos y los columpios, toboganes, etc para los niños.

La plaza comenzó a tomar actividad y los soportales se llenaron de negocios, la mayoría familiares, como la Panadería de Ipavasa, el Bar El Cid, la colchonería, Ultramarinos Núñez, carnicerías de Carmina, Mateo  o Alfonso, la peluquería de caballeros, el negocio de venta de coches de segunda mano, la bodega El Abuelo, la papelería, la Cafetería Las Vegas, el Bar Las Batallas, el estanco, la lavandería automática, Caja España, el Bar Gran Sol, Confitería Labarga, Embutidos Bernuy, el Bar La Alegría y el River, la tienda de telas de Nino, el Quiosco, o la Farmacia. Todos ellos, unos en una época y otros en otra, contribuyeron a dar vida a la Plaza de las Batallas y a sus vecinos.

La plaza ha sufrido varias remodelaciones, tanto del centro de ella con cambios en los bancos o en los juegos infantiles como en la vía que la rodea. En una de ellas, hacia el año 2000, calcularon mal la anchura de la calzada y la plaza se quedó sin parada de autobús, hasta hoy.

El 20 de octubre de2002 se inauguró la escultura NIÑA LEYENDO. Escultura en bronce de Belén González de 2,80 metros de altura y 1400 Kilos de peso. La autora tomó como modelo a su hija Elisa y la representa leyendo el libro «Sara de Ur» de José Jiménez Lozano, quién acudió a la inauguración.

Hoy, muchos de los vecinos que poblaron la plaza en sus comienzos ya nos han abandonado, los pisos se han vendido y han sido adquiridas por matrimonios jóvenes o menos jóvenes, que siguen dando vida a esta plaza de nuestra ciudad.

Por último te dejo el enlace, por si lo quieres volver a leer, de lo que publiqué en 2015 sobre la creación del propio Barrio de las Batallas:

NACIÓ EL BARRIO DE LAS BATALLAS

Fuentes consultadas:

Recuerdos Propios

Hemeroteca de El Norte de Castilla

«Las Calles de Valladolid» de Juan Agapito Revilla, edición facsímil editada por Grupo Pinciano


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