Museo del Petróleo en Sargentes de la Lora (Burgos), recordar un sueño, una ilusión y una esperanza frustrada que duró casi 100 años

Con motivo del 50 aniversario de la creación del Campo Petrolífero de Ayoluengo en Sargentes de La Lora (Burgos), la Fundación Museo del Petróleo, en el año 2015, decidió poner en marcha el Museo del mismo nombre. Se trata de una fundación que cuenta entre sus patronos con el Ayuntamiento de Sargentes de la Lora, la Junta de Castilla y Léon y la Fundación Repsol.

Historia del petróleo en el municipio de La Lora

  • La exploración hasta 1939

En 1900 comienza una primera exploración con dos pozos en Huidobro, zona con presencia de arenas asfálticas. Dichos pozos, de 40 y 500 metros de profundidad arrojarían los primeros indicios de la presencia del petróleo.

 

Durante los años veinte del pasado siglo XX, las prospecciones se intensificarían por parte de diferentes compañías. Los sondeos de Ozane, Cubillo del Rojo o Robredo Ahedo no terminarían de dar los resultados esperados a pesar del trabajo de diversos personajes como Rufino Duque por promover el interés de las autoridades por el futuro petrolífero de la zona.

 

No traería la década de los treinta mayores alegrías y los intentos, generalmente protagonizados por inversores privados, denotarían cierta inconsistencia en su planteamiento, fruto quizá de un todavía pobre conocimiento de la estructura geológica del subsuelo.

 

Más interés que medios: La exploración entre 1939 y 1953

Tras la Guerra Civil y forzados por el aislamiento internacional. que traería el alineamiento del régimen con las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, la iniciativa vendría de la mano de sector público. Aún cuando existía un interés claro en la búsqueda de un petróleo que ayudara a sostener un régimen autárquico, será esta misma pobreza y falta de recursos de los primeros años de la posguerra la que deje los intentos en poco más que anecdóticos.

 

El balance de esta etapa, hasta 1953, será de únicamente siete sondeos, de los que cinco aportarían indicios de petróleo.

Llega el éxito: la búsqueda del petróleo entre 1953 y 1964

El deshielo de las relaciones internacionales, en especial con EEUU, traería un nuevo impulso a las prospecciones de petróleo en la provincia de Burgos.

 

Dos empresas de participación pública, CAMPSA y Valdebro; dos españolas de capital privado, CIEPSA y COPISA y posteriormente la norteamericana Amoseas (gracias a la Ley de Hidrocarburos de 1958, que liberalizaría el sector) se lanzaron a la búsqueda del oro negro.

 

La entrada de tecnología extranjera, tanto para la prospección como para la realización de estudios geológicos, disparará el ritmo de prospecciones hasta casi cuatro por año. La profundidad de los sondeos es sustancialmente mayor, llegándose a los 3.390 en el sondeo de Valdelucio. Finalmente, los esfuerzos dan recompensa: el 6 de junio de 1964, a las 11:45, el petróleo surge en el pozo de Ayoluengo-1 desatando la alegría no sólo en la provincia sino en toda España.

 

A finales del mismo año el mismo Diario de Burgos titulaba en primera página:”El Ministerio de Industria informa al Gobierno de que el campo petrolífero de Ayoluengo puede ser de estimable importancia”.

La exploración petrolífera durante las siguientes décadas

La realización de sondeos prosigue en años posteriores con mayor intensidad, de la mano sobre todo de AMOSPAIN, la cual copa tanto los sondeos de exploración como los de explotación realizados en el campo de Ayoluengo.

 

Con la prometida riqueza llegan las primeras quejas, la idea de construir una refinería en Vizcaya para procesar la futura producción petrolífera topa con las protestas de quienes creen que se les quiere arrebatar la ansiada riqueza. No sólo aparecen pintadas y pancartas reclamando una refinería en Castilla, sino que el mismísimo arzobispo de Zaragoza declarará que despojar a Castilla de la riqueza que aún se piensa que esconde su subsuelo “constituye un abuso de poder del capitalismo bancario”.

 

Sin embargo, dos factores habrán de echar por tierra las ilusiones depositadas en el yacimiento burgalés:

  • Los análisis del crudo hechos en la refinería de Escombreras confirma que su alto contenido en vanadio impide su destilación.
  • Las prospecciones, que han cubierto ya todos los puntos prometedores de la provincia, confirman que el campo de Ayoluengo es la anécdota y no la norma. No hay en Burgos ese gran mar de petróleo que se prometía.

Ante la realidad, las prospecciones decaen de forma importante en años posteriores. En la década de los setenta, en plena crisis energética, únicamente se harán 14 sondeos.

 

Las décadas posteriores confirmarán que nadie espera encontrar riqueza petrolífera en la zona, 20 sondeos en los ochenta y 3 en los noventa darán por concluida la aventura de lo que algunos, en pleno éxtasis, llegaron a pronosticar que sería el “nuevo Oklahoma español”.

 

 De entre los objetivos de este Museo del Petroleo, cabría destacar:

  • Difundir la historia del campo petrolífero de ayoluengo.
  • Transmitir conocimientos sobre el petróleo a visitantes y escolares.
  • Impulsar el turismo de la comarca y sus alrededores.

El Museo del Petróleo se encuentra dentro del ámbito geográfico del Geoparque Unesco de Las Loras. El campo de petróleo de Ayoluengo esta catalogado como punto de interés nº 71 del Geoparque y los contenidos del Museo, configuran uno de las atractivos más singulares del territorio de Las Loras.

  • Horario
  • Abierto todos los días de la semana
  • Visitas guiadas
  • Mañanas a las 11.00 h., 12.00 h. y 13.00 h.
  • Tardes a las 16.30h., 17.30h. y 18.30h.

  • Con la adquisición de la entrada al museo, y de manera gratuita, aquellos visitantes que lo deseen pueden realizar una visita guiada , realizada por el personal del Museo del Petróleo.
  • Precios
  • Entrada individual: 3€/persona
  • Entrada grupo, para grupos de 10 o más personas: 2,5€/persona
  • Entrada reducida para niños de 7 a 10 años: 1,5€/niño
  • Niños menores de 7 años gratis.
  •  
  • Reserva
  • Seleccione fecha y hora de la visita en el siguiente formulario.
  • (El importe de la entrada se pagará en el Museo)

El límite de aforo se estable en 30 personas por tramo horario.

 

El Jardin de Rocas

El Jardín de Rocas, surgió de los trabajos de discusion en el seno de la dirección del Museo del Petróleo y el comité asesor en el año 1996.

 

Se elaboró un proyecto ese mismo año por parte de Luis I. Ortega, miembro del comité asesor y de la Asociación Geocientífica de Burgos (AGB), que se llevó a cabo con la codirección de Pedro Cámara como relator y editor de contenidos, asimsimo miembro del comité asesor y de la AGB.

 

El impulso decidido del ayuntamento de Sargentes de La Lora, a través de su alcalde Carlos Gallo, hizo posible que se llevase a cabo, con la colaboración inestimable y desinteresada de otros miembros del comite asesor, como Fernando Manjón y Miguel Moreno.

 

El Jardín en su primera fase se completó en Abril de 2019. El objetivo es presentar un catálogo de rocas razonado, conformando un muestrario, de manera que la exposición permita un recorrido visual y sirva de vehículo para trasladar al visitante una comprensión más amplia de los materiales y procesos geológicos, tanto los relacionados directamente con el campo de petróleo y con el paisaje de la zona, como de la geología regional.

 

Cada muestra lleva una ficha descriptiva con un texto resumido, que se puede consultar y descargar en el enlace al fibal de la página.

Algunos datos sobre Sargentes de la Lora

Además del patrimonio industrial, Sargentes de la Lora ofrece un entorno natural excepcional. La flora variada y original que alberga esta comarca es digna de admiración; hasta ahora se han inventariado 515 especies de plantas vasculares. En primavera, el paisaje se transforma: el páramo ‘yermo’ da paso a un estallido de colores donde destacan las genistas amarillas y los gamones blancos. Las cárcavas y laderas abarrancadas son hogar de encinares, robledales e incluso hayedos que enriquecen aún más este entorno.

 

La biodiversidad botánica es notable; existen seis especies protegidas según el Decreto de Protección de Flora 63/2007 de Castilla y León, así como 40 endemismos ibéricos y 23 especies confirmadas de orquídeas. En áreas privilegiadas del páramo crecen hasta 160 especies diferentes, lo que convierte a Sargentes en un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza.

 

Recientemente ha celebrado sus fiestas patronales en honor a ‘Nuestra Señora de las Nieves’, ofreciendo un programa repleto de actividades culturales y recreativas que atraen tanto a locales como a visitantes. Desde talleres artesanales hasta degustaciones gastronómicas, cada rincón del pueblo se llena vida durante estas festividades.

 

Sargentes es la capital del municipio con su nombre. Discuten los estudiosos sobre el significado de la palabra. Quizás fueran sus medievales pobladores sus “sirvientes” o criados apenas promocionados e independientes. Pero tuvieron unos predecesores en el neolítico. Contando desde hoy, hace unos 5000 a.c. Debieron ser una tribu nómada, no sedentarizada, que merodeaba por estas tierras, sobreviviendo de la caza y productos silvestres. De estos quedan al menos dos Dólmenes, uno excavado y visitable en el término de “La Cabaña”.


De los primeros subsiste una puerta románica de la ermita dedicada a San Román con epitáfico sepulcral fechado  en 1285.

 

Sargentes entró en la historia escrita en 1248 y 1252 con documento de compra venta, que hizo la abadesa de huelgas a los Señores propietarios de algunas heredades. Se conserva la puerta de una cárcel, según las tradiciones locales en una casa fuerte semioculta y descubierta en una obra reciente. Coquetea con su rango de villa hoy carente de contenido.

 

El templo parroquial se edificó en torno al año 1570 y su retablo se hizo alrededor del año 1600. En Sargentes nació Don Andrés Manjón, fundador de las Escuelas del Ave María. Legó a su patria chica dos colegios para niñas (1883) y niños (1917) del lugar y alrededores. Está en proceso de beatificación.

[Texto redactado por D. Joaquín Ciudad Pérez]

Atractiva gastronomía: El cocido loriego

La gastronomía local es otro atractivo indiscutible, destacando el cocido loriego como plato de cuchara estrella. El cocido loriego es la seña de identidad gastronómica de la zona, un legado de nuestros antepasados que no se puede perder ni olvidar. Como ingredientes característicos lleva garbanzos gordos, pimientos rojos, acompañados de morcilla de Las Merindades, costilla, tocino, chorizo y relleno (miga de pan remojada con huevo batido, ajo y perejil) empapado en la salsa del cocido. Se sirve con berza o repollo. El restaurante donde se ha recuperado este tipo de cocido que no lleva sopa es el Río de Oro, en el propio Sargentes de la Lora, gracias a una vasca de Baracaldo que desde su infancia tuvo vínculos con dicha localidad y con las loras burgalesas, Begoña Garrido Ibarra.

 

La combinación perfecta entre historia, naturaleza y buena comida hace que Sargentes sea un destino inigualable para familias, jóvenes o cualquier persona deseosa por descubrir rincones llenos encanto.

 

En Sargentes de la Lora, se encuentra la tranquilidad con actividades por hacer y paisajes por explorar, pudiendo disfrutar no solo del legado histórico del único campo petrolífero en España, sino también del esplendor natural que caracteriza esta joya burgalesa.

Mapa del área geográfica petrolera en Burgos

 
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