
El Instituto de las Mujeres de España ha presentado el informe “Mujeres y Emprendimiento en España: Análisis con datos GEM 2023-2024”, elaborado en colaboración con el Observatorio del Emprendimiento de España. Su principal propósito es el de ofrecer una panorámica amplia sobre emprendimiento femenino, centrándose en el análisis de datos desagregados por sexo. Según dicho estudio, el 5,7% de las mujeres de Castilla y León tienen intención de emprender en algún sector económico de la comunidad, situándose en el 12º puesto del ranquin de comunidades autónomas.
Un instrumento para el avance en políticas públicas
El informe presentado por el Instituto de las Mujeres utiliza datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el mayor estudio internacional sobre emprendimiento en el mundo. Creado en 1999, se publica cada año con colaboración de universidades e instituciones de más de 50 países.
Su objetivo es analizar la actividad emprendedora y sus condiciones en cada país, proporcionando datos comparables a nivel global. Es una emprendedoras, permitiendo transformar las cifras en historias reales, tangibles y cercanas, lo que facilita la creación de referentes femeninos en el mundo del emprendimiento.
El informe presentado evidencia avances en la reducción de la brecha de género en el emprendimiento en los últimos nueve años. Sin embargo, también alerta sobre un retroceso reciente: desde la pandemia, el emprendimiento masculino ha crecido por encima del femenino, lo que subraya la necesidad de reforzar las políticas de igualdad.
Los datos también revelan que las mujeres emprendedoras siguen enfrentando mayores dificultades: menor acceso a financiación y capital inicial, redes de contacto más limitadas, carga desproporcionada de tareas de cuidado y persistencia de estereotipos de género. Con todo ello, las emprendedoras destacan por impulsar modelos empresariales más colaborativos, sostenibles y comprometidos social y medioambientalmente, priorizando el impacto social y ecológico frente al beneficio económico, según este informe.
El Instituto de las Mujeres reafirma así su compromiso con un emprendimiento feminista, inclusivo y sostenible, que se consolida a través de programas como Desafío Mujer Rural, la Escuela de Emprendedoras Juana Millán, el Programa Emprendedoras, en colaboración con la Cámara de Comercio de España y el convenio con MicroBank para mejorar el acceso a financiación.
Todas estas iniciativas comparten un mismo objetivo: eliminar barreras, fortalecer redes de apoyo y garantizar que ninguna mujer con una idea o proyecto quede atrás.
Resultados del estudio por comunidades autónomas: Castilla y León muy lejos de las comunidades con mujeres más emprendedoras
Según el estudio. ‘Mujeres y emprendimiento en España: Análisis con datos GEM 2023-2024, promovido desde el Instituo de las Mujeres de España, el 5,7% de las mujeres de Castilla y León tienen intención de emprender en algún sector económico de la comunidad, situándose en el 12º puesto del ranquin de comunidades autónomas, frente a otras comunidades como las de Canarias, Cataluña, Valencia y Andalucía que son las que mejores cifras, por lo que sus mujeres presentan con una intención emprendedora superior a la media nacional.
En efecto, las Comunidades Autónomas que más destacan por la intención emprendedora de las mujeres son Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía, con proporciones entre 13,5% y 10,1%. En el caso de Baleares, la intención emprendedora está en la media nacional (9%).
En el resto de las comunidades, la intención emprendedora de las mujeres está por debajo de la media nacional, como Castilla y León, o Madrid (8,5%) y Galicia (7,5%) siendo La Rioja la que presenta la más baja intención emprendedora de las mujeres en España (2,9%).

Si hablamos del emprendimiento reciente, en cuanto al emprendimiento reciente femenino (TEA), las comunidades de Madrid, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y Galicia están por encima de la media nacional (6,1%); muy cerca se encuentran Baleares (5,9%) y Navarra (5,6%).
El resto de las comunidades está por debajo de la media, destacando por su baja proporción: Cantabria (3,4%), La Rioja (3,3%) y Extremadura (3,3%).

Son muchas las comunidades que se sitúan por encima de la media nacional de emprendimiento consolidado femenino (6%): Baleares (9,9%), Madrid (8,4%), Cantabria (7,8%), Navarra (7,7%), Aragón (7,3%), Asturias (7,3%), La Rioja (7,1%), Cataluña (6,6%), Comunidad Valenciana (6,5%) y Extremadura (6,1%).
Entre las comunidades que están por debajo de la media destacan por su baja proporción: Murcia (3,5%) y Canarias (3,3%).

Habiendo destacado Madrid tanto por su proporción de emprendimiento femenino reciente (TEA) como emprendimiento consolidado, también sobresale por la proporción de mujeres que han abandonado su negocio en los últimos 12 meses ya sea por cierres o por traspaso de la actividad (5,6%). Otras comunidades, que también están por encima de la media nacional de abandono femenino (3,1%) son: Andalucía (3,8%) y Canarias (3,3%).
Entre las comunidades con menor cifra de abandono empresarial entre mujeres se encuentran Aragón (1,0%) y Murcia (1,2%).

Del análisis realizado y de los resultados mostrados, en el estudio se recogen las siguientes conclusiones:
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Proceso emprendedor y percepciones de las mujeres sobre emprender

De acuerdo con los resultados del análisis, no se aprecia brecha de género en la intención de emprender, ni tampoco en el abandono del proceso emprendedor. Sin embargo, se observa que la proporción de mujeres que ha emprendido, en fase reciente o consolidada, es ligeramente inferior.
La brecha de género en emprendimiento reciente ha tendido a cerrarse en los últimos nueve años, si bien, la pandemia del COVID-19 produjo un decrecimiento en general del emprendimiento que fue más acentuado para las mujeres. Desde entonces el emprendimiento ha vuelto a crecer hasta cotas similares a las de 2019, aunque en 2023 el emprendimiento reciente masculino ha aumentado por encima de la tendencia, abriéndose de nuevo la brecha de género.
La proporción de mujeres que percibe oportunidades para emprender en los próximos 6 meses es menor que la de los hombres tanto entre la población no emprendedora (tenga o no intención de emprender) como entre la población emprendedora (sea la iniciativa reciente o consolidada).
Si analizamos sólo a las mujeres entre sí, entre la población no emprendedora se observa que las que sí tienen intención de emprender detectan más oportunidades que las que no tienen intención emprendedora. Mientras que, entre la población emprendedora, destacan en la capacidad de percibir oportunidades las mujeres que tienen un emprendimiento reciente frente a las que lo tienen consolidado.
En general, las mujeres tienen una red de contactos de emprendimiento (que pueden servir de modelos de referencia) menor que la de los hombres. Sólo en la fase de emprendimiento reciente la proporción de mujeres y hombres con esta red es similar.
Entre la población no emprendedora, con o sin intención de emprender, las mujeres se perciben con menos conocimientos y habilidades para hacerlo que los hombres y la brecha de género es mayor entre quienes sí tienen intención de emprender.
La percepción de un posible fracaso, como obstáculo para emprender, es mayor entre la población no emprendedora que no tiene intención de emprender (alrededor de la mitad). Dado que el riesgo de fracasar también atenaza a los hombres, la brecha de género en esta variable perceptual es más reducida, pero aún así las mujeres son más proclives a experimentar esta percepción. Esta diferencia es menor entre las personas con emprendimiento reciente.
En general los hombres perciben que es más fácil emprender que las mujeres, siendo esta brecha de género mayor entre la población con intención de emprender o con un emprendimiento reciente.
Perfiles de las emprendedoras

En lo referente a los perfiles de las mujeres con intención de emprender, cabe destacar que la intención de emprender es similar entre mujeres y hombres en todos los grupos de edad, siendo el grupo de las personas de menos de 35 años quienes presentan los niveles más altos de intención emprendedora, con una ligera ventaja en el caso de las mujeres.
No obstante, existen diferencias significativas en las condiciones de partida. Mientras que las mujeres con menores niveles de renta presentan una mayor intención de emprender, los hombres con mayores niveles de renta lideran en este aspecto. Esto evidencia desigualdades en los recursos disponibles para emprender, lo que podría
impactar las oportunidades y el éxito de las mujeres emprendedoras.
Estos patrones se reproducen parcialmente entre las personas que han emprendido ya. Aunque más mujeres que hombres jóvenes emprenden y tanto las mujeres como los hombres con mayor nivel de renta representan el grupo más grande de personas emprendedoras, la proporción de mujeres con rentas bajas que emprenden es mayor que la de los hombres en más de 10 puntos porcentuales.
Las mujeres indican emprender en mayor proporción por necesidad, debido a la falta de alternativas laborales, y priorizan razones sociales como marcar una diferencia en el mundo, mientras que los hombres tienden a emprender con un enfoque más económico, orientado a la creación de riqueza.
En lo referente al capital humano, observamos niveles de estudios ligeramente mayores entre las mujeres, pero menos capital humano específico para emprender.
Estos datos muestran que las mujeres afrontan la potencial puesta en marcha de un negocio con menos capital humano.
Este informe describe el comportamiento emprendedor de las mujeres, que presenta diferencias respecto al de los hombres. El origen de estas disparidades, persistentes en diversos países y contextos, puede ser el reflejo de patrones sociales, culturales y de segregación laboral persistentes que, a menudo, limitan el acceso a recursos para desarrollar oportunidades personales y profesionales.
Los datos proporcionados dejan patente la necesidad de desarrollar programas que incrementen la confianza de las mujeres en sus habilidades para emprender, identificar oportunidades, percibir el emprendimiento como algo más accesible y, al mismo tiempo, incrementar la percepción de seguridad. Además de formación específica para emprender y en finanzas, estos programas deberían abordar la cuestión de la agencia personal y la iniciativa, especialmente en lo que concierne
la disposición a identificar nuevas oportunidades de negocio y mejorar la rentabilidad de su empresa.
Además, se hace necesario seguir manteniendo programas de financiación más inclusivos y el diseño de mecanismos específicos para facilitar el acceso a financiación para las mujeres con menores ingresos, como microcréditos o subvenciones. La conveniencia de estos programas se evidencia pues son las mujeres con menor renta quienes manifiestan más intención emprendedora.
Con respecto al apoyo dirigido a las empresas, sería recomendable también el lanzamiento de programas que ayuden a fortalecer la digitalización de empresas lideradas por mujeres, especialmente, las de menor dimensión, sometidas a mayores restricciones operativas y de costes para su adopción.
Para romper estereotipos de género convendría visibilizar a las mujeres en su faceta de innovación y de apertura a mercados internacionales, así como por su mayor preocupación por tomar decisiones teniendo en cuenta el impacto social y medioambiental incluso sobre el económico y que se traduce en más acciones concretas para gestionar el impacto social y medioambiental de sus empresas.