De puerta en puerta en Arévalo

 

La palabra puerta proviene del vocablo latino porta que significa entrada. Aunque, concretamente, la puerta de la casa era el ostium domus, porta, como entrada, es un término con un significado más amplio y por eso varias palabras actuales que hacen referencia a la puerta o entrada de un edificio o de una construcción mantienen esta raíz: puerta, portada, portal, portalón, portón, portillo…

Sea como fuere, en este reportaje, vamos a ir descubriendo varios elementos, generalmente de madera, que hacen las veces de entrada tanto a las casas, como a las casonas, palacios, iglesias y, también, a los corrales, paneras, almacenes, cocheras… por estas últimas vamos a empezar.
 

1. Puertas carreteras: Así se conocen a las puertas que dan acceso a los corrales, paneras o cocheras. Reciben esta denominación porque era por donde entraban y salían los carros en tiempos no tan pretéritos o, por extensión, los carruajes, es decir, carros, carretas, coches, calesas… Son puertas de dos hojas o 
portones y que, por regla general, al menos uno de ellos posee una puerta más pequeña o portillo para permitir el paso de personas o ganado sin necesidad de 
abrir el portón.
 
Estas puertas de madera de grandes dimensiones están desapareciendo de nuestros pueblos y ciudades, ya que están siendo sustituidas por otras menos pesadas y funcionales realizadas en metal o fibra. Casi todas estas puertas son antiguas, seguramente centenarias. Si bien dentro de ellas hay alguna más moderna que ha querido conservar el estilo de las viejas puertas carreteras que están siendo sustituidas por puertas de chapa:
 

2. Puertas de casa con historia: También, podemos enconrtrarnos puertas de casa, que nos pueden servir de ejemplo de cómo se construían antes las entradas a las viviendas. Las muestras son muy variopintas con diferentes formas de umbral o quicio, unas con arco de ladrillo, otras con viga de madera, otras con la fachada enfoscada. Pero todas ellas con el denominador común de la madera como material principal de la puerta. Puertas lisas, puertas con elementos tallados, otras combinando forja… Puertas de una sola hoja, de dos, otras con portillos. Puertas pequeñas y funcionales, portones sencillos y elegantes… Puertas con cuarterones que ocultan cristales, otras macizas y sólidas.
 
Las puertas que se muestran a continuación solo pretenden ser una pequeña muestra de aquellas puertas de antaño relacionadas, en cierta forma, con el mudéjar civil arervalense, al que, sin duda, complementan. Por supuesto no están todas las que son, sería casi imposible, pero, de lo que no cabe duda, es de que sí son todas las que están. A veces las puertas de edificios de nueva construcción recrean con muy buen gusto la antigua factura de los viejos edificios mudéjares.
 
3. Portadas: Algunos palacios o grandes casonas tienen interesantes portadas que han perdurado a lo largo de la historia. En todos ellos se mantiene, a pesar de las reformas sufridas, la entrada principal del edificio con su puerta o portón de madera, aunque, como veremos, en alguno de estos edificios ha sido sustituida por otra de las mismas dimensiones pero en metal o, incluso, ha sido tapiada. 

 
4. Puertas y portones de casonas y palacios: No solo los palacios tienen notables portones.
 
5. Elementos accesorios en puertas y portadas: Las puertas, los portones y las portadas, algunas veces son sencillas y sin ornatos, y en otras ocasiones presentan adornos sencillos que añaden algo de belleza al edificio.

La madera a veces es tallada con figuras o molduras. Los elementos metálicos de la puerta son adornos en sí: cerraduras, cerrojos, llamadores, mirillas, tiradores, tapa clavos… hacen que cada puerta sea diferente. A veces las puertas se combinan con elementos de forja, tanto en las partes bajas como en las altas. Las portadas combinan diferentes ornatos, siendo los más comunes en casonas y palacios los escudos de la familia, generalmente labrados en granito, que son el signo de identidad de la casa.

 
Cada puerta guarda una casa, con su historia, que es la de las personas que por allí pasaron a lo largo de los años. Las puertas se abren, pues, hacia el interior de las casas para unir su pasado con el presente, se abren hacia el futuro individual y colectivo de un pueblo, el de todos y cada uno de sus moradores.

En Arévalo, noviembre de 2018.
Textos y fotografías de Luis José Martín García-Sancho.
 
 
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