
¿Qué significa exactamente el titular? En el caso del solsticio de invierno significa que, mirando al oeste, es el punto en la línea del horizonte más extremo, más a la izquierda de ese ocaso el sol no llega. Esto se produce el día 21 de diciembre y lo podemos situar en las inmediaciones del pico Morezón (2.389 m) visto desde Hoyocasero.
Los hechos han acaecido en dos años consecutivos con fotografías y vídeos como pruebas documentales. En el año 2023 los registros muestran cómo el sol se oculta del 22 al 26 de diciembre por la portilla Bermeja, que es la base de una uve muy abierta terminando en su lado derecho en la cumbre del pico Almanzor (2592 m). Esos días el ocaso se tendría que haber producido más a la izquierda, pues a ese lugar le corresponden los días 30, 31 y 1 de enero como ya se había comprobado en el año 2016.
El Centro de Arte y Naturaleza Cerro Gallinero de Hoyocasero, desde mayo de 2012 posee una obra de autor anónimo, que en el último plano guía de diciembre de 2023 se tituló Refugio en la línea al solsticio de invierno. Desde esa obra se hicieron las fotografías de 2023 y de 2024, menos la correspondiente al día 1 de enero del último año que la hizo Emiliano Martín desde la casa familiar de Hoyocasero, hermano de Carlos de Gredos, Coordinador del Cerro Gallinero y autor del resto de fotografías.
En diciembre de 2024 los días 16, 17 y 20 se constató que el sol se encontraba en el ocaso más a la izquierda que el día del solsticio. Del 21 al 26 el sol se puso por la portilla Bermeja.

Desde el día 28 y hasta el 31, el sol asciende, cual escalador, llegando casi hasta la cima del Almanzor, Al-Mansur en árabe, que significa el “El victorioso”. A partir de ese momento se produce la segunda anomalía, una reversión o retroceso del tiempo en la línea del horizonte, pues el 1 de enero de 2025, retrocede hasta la portilla Bermeja.
Para intentar averiguar si la anomalía solar era visible desde otros puntos de vista, se trazó un radio de 45º sobre el mapa y en ellos se encontraban al norte, Hoyos del Espino, con fotografías tomadas por Isabel Sánchez Tejado, al sur por Tere de “El Manantial de Gredos” desde El Arenal y desde Ávila Capital por José Luis Díaz Segovia que solamente pudo conseguir los resultados de los días 28 y 29.
En la secuencia de Hoyos del Espino, el ocaso en los días 23 y 26 no son coincidentes, con lo cual no se repite desde esta localidad la anomalía. Tanto desde el sur de Gredos como desde Ávila capital no hay información suficiente como para poder emitir ninguna afirmación.
Hasta aquí el relato, las pruebas, los hechos. Que sepamos y con documentación existe un antecedente relativo al sol, también en la península ibérica, que data del 13 de octubre de 1917. Sucedió en Cova da Iria, pradera cercana al pueblo de Fátima en Portugal. Se conoce popularmente como “El baile del sol”. Esta información se puede consultar de la página 427 a la 467 en el libro de Michel-Ives Bolloré y Olivier Bonnassies titulado Dios-La ciencia-Las Pruebas. Editado en Francia en el año 2021 y en España en 2023.

A día de hoy no existe ninguna prueba, ninguna evidencia que demuestre que lo que se ha descubierto en laboratorio referido a la mecánica cuántica o cómo se comporta la materia a escala atómica y subatómica, suceda también a nuestra escala visible o macroscópica. La ciencia tendrá que decir si esta anomalía del sol en el macizo central de Gredos pudiera ser la primera evidencia en tres dimensiones y si la reversión espacio-temporal del día 31 al 1 de enero en la línea del horizonte, en el ocaso, están relacionadas con la mecánica cuántica. Pensamos que sí. La materia se deja manipular a una escala invisible para nuestros ojos, pero el Sol no se deja manipular. El ser humano tiene sus limitaciones, pero la Naturaleza no conoce el límite, para ella nada es imposible. Lo ocurrido no tiene que ver con la realidad visible. Es otra realidad. Al nivel del Universo no cambió nada, la Tierra siguió con el mismo eje de inclinación, la órbita del Sol no se alteró, pero sucedió y con dos anomalías como se ha explicado. Por eso los científicos no van a averiguar nunca lo que les falta de la esencia de la materia, porque lo que están esperando es hallar fórmulas y cuando se comporta con una gran carga espiritual, no existen, reina el Principio de Aleatoriedad. No olvidemos que ALEAtoriedad, en latín, empieza por suerte. La ciencia sigue un guión marcado por los descubrimientos y eso en cierto sentido es una atadura. Los científicos solo admiten lo que es demostrable para ser admitido, cuando existen cuestiones que no tienen explicación, pero sí razonamiento. En el caso que nos ocupa, evidencia.
La vida no se deja atrapar totalmente en fórmulas.
Este año cuando llegue diciembre, en Hoyocasero, estarán atentos para certificar si las anomalías astronómicas vuelven a repetirse.
Carlos de Gredos
Coordinador del Centro de Arte y Naturaleza Cerro Gallinero.
Poeta, investigador lingüístico, artista plástico y escritor.
