El Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid ha incorporado los servicios de codificación hospitalaria de ASHO, empresa líder en investigación tecnológica, asesoramiento hospitalario y codificación clínica en España, para la gestión de 39.242 altas médicas, hasta el año 2020.
Dicha adjudicación, realizada por medio de licitación pública, se ha confirmado a finales de julio por un importe total de 122.980,500 euros. ASHO, que cuenta con el 47% de cuota de mercado en el país, gestiona más de 70 proyectos en toda España y se encarga de la codificación de 500.000 altas anuales.
La codificación hospitalaria de los diagnósticos y los procedimientos -traducción del diagnóstico médico a parámetros estadísticos de medición- es un servicio imprescindible para realizar una valoración del episodio asistencial a un paciente en cualquier centro sanitario.
“Una buena calidad en la codificación es esencial para realizar una valoración adecuada de los servicios prestados en centros asistenciales. Ésta permite optimizar los beneficios y oportunidades que ofrecen los Sistemas de Clasificación de Pacientes para la gestión sanitaria, tanto a nivel clínico como a nivel económico-financiero. De lo contrario, se vuelve muy complicado el análisis y la gestión de la casuística de un centro”, asegura Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO.
Río Hortega: el mejor hospital de Castilla y León
El Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, clasificado por cuarto año consecutivo como el mejor hospital de Castilla y León, -y el 25 el conjunto nacional, sobre 91- según el Índice de Excelencia Hospitalaria 2018, es el centro hospitalario más moderno de los existentes en la capital vallisoletana, y fue inaugurado hace una década. En este tiempo, ha registrado más de 4 millones de consultas (1,5 millones de urgencias) y ha ofrecido trabajo a 2.500 trabajadores que han dado servicio a una población que supera las 262.000 tarjetas sanitarias.
No obstante, debido a la gran carga informativa que el sector soporta, y al reto de adaptación que ha supuesto el cambio de clasificación internacional de enfermedades a su décima versión (CIE-10-ES) –vigente en Cataluña desde 2018 y en el resto de España desde 2016-, que conlleva un salto de 17 mil a 140 mil códigos de referencia en cuanto a procedimientos y enfermedades, los profesionales de la codificación hospitalaria y ambulatoria han registrado un considerable aumento en las cargas de trabajo, y se ven en la necesidad de buscar un apoyo para gestionar parte de sus altas.




